¿Lo más sencillo? Llamar a la puerta de un monasterio – preguntar por una hermana, hablar con ella o contactarla por mail para hacer tus preguntas. Si vives lejos, ven a pasar una temporada en la hospedería para tener un conocimiento concreto de esta vida. Después de dar este primer paso, si quieres seguir puedes experimentar la vida en comunidad. ¿Por qué no durante tus vacaciones? Así si va creciendo tu deseó de Dios, si te atrae esta vida, puede tratarse de entrar en el monasterio. Esta primera etapa (de 6 a 12 meses) se llama postulado, temporada en que uno mira y empieza a profundizar su deseo.
¿Quieres seguir? Entonces comienza la consagración religiosa. Seguirán etapas de compromiso progresivo (noviciado, profesión temporal) hasta la profesión solemne en que te atreves a entregarle a Dios tu vida, en una libertad espléndida sin saber adonde te conducirá con amor.
En cada etapa, eres tú la que tienes la iniciativa y la comunidad te contesta si está de acuerdo, votando. Aquellos años son una inmersión en la vida monástica que te permitirá profundizar tu sed de Dios, descubrir a la Orden y a nuestra comunidad.