Posteado por: Una monja | noviembre 3, 2007

Una vocación monástica

Santo Domingo es un ser de anhelo

Una gran pasión le mueve :

Que todos los hombres entren en la amistad de Dios. ¿”Dios mío que va a ser de los pecadores ?” grita Santo Dominigo en su oración en plena noche. Entonces es cuando aprende de las mismas entrañas de Dios el amor incansable qué Cristo siente por los pecadores. Ningún hombre está excluido no sequiera los condenados al infierno.   

Aquella llama que arde en él, le empuja a tomar iniciativas audaces, origen de la Orden de los predicadores ; en 1206, reúne a las primeras monjas en Prouilhe en la región de Tolosa.

 

 

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